El síndrome del impostor en el trabajo.

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Dudar de vez en cuando de nuestras habilidades y capacidades es algo normal, pero hacerlo constantemente y sentir que no merecemos los logros obtenidos son señales de un trastorno que va más allá, sin embargo, es más común de lo que pensamos.

Esto se conoce como síndrome del impostor o síndrome del fraude y es un fenómeno psicológico en el cual las personas llegan a creer que sus logros no son merecidos y que fueron producto de un “golpe de suerte”. Además, constantemente tienen la sensación de no estar a la altura de su puesto, de no ser capaces o de ser un fraude, precisamente de aquí viene el nombre.

Alrededor del 70% de los colaboradores llegan a experimentar este síndrome a lo largo de su vida y es importante mencionar que esto no está directamente relacionado a la falta de confianza o baja autoestima, sino con todo lo contrario, los “impostores” tienden a ser perfeccionistas por lo cual llegan a proponerse metas exageradamente altas y difíciles de cumplir, al no alcanzarlas comienza la sensación de fracaso y la creencia de que sólo engañan a los demás haciéndoles creer que son más capaces de lo que verdaderamente son.

Si te identificas con estas características a continuación te dejamos algunos consejos para superar el síndrome:

  • Concéntrate en la realidad: No dejes que las historias en tu mente te consuman, enfócate en los hechos y deja a un lado las cosas que no puedes controlar. La mayoría de las veces las situaciones negativas solo están en la mente.
  • Conócete: Reflexiona acerca de tus fortalezas y áreas de oportunidad, de esta manera podrás identificar aquello en lo que eres bueno (por lo cual eres merecedor del éxito) y trabajar en aquello que consideres necesario para tu desempeño diario.
  • Exprésate: Habla acerca de aquellos pensamientos negativos y poco a poco trata de cambiar de perspectiva. Enfócate en los pensamientos positivos que recibes por tu trabajo.
  • Adiós a la perfección: Nadie puede ser perfecto, suelta tu ego y acepta que está bien que algunas cosas no sean perfectas, permítete tomar riesgos y salir de tu zona de confort.
  • Acepta las felicitaciones: Asume que los éxitos que recibes son totalmente merecidos, no le restes valor a las felicitaciones, halagos y al feedback positivo. Si obtuviste un logro es porque trabajaste para ello.
  • Rodéate de tus seres queridos: Todo es mejor en compañía, aún mejor si son personas que te aprecian y saben de lo que eres capaz. Deja a un lado a las personas con pensamientos negativos que solo se enfocan en la crítica.

 

Es fundamental que los “impostores” entiendan que no es necesario llegar a la perfección para ser merecedores del éxito y que los errores son enseñanzas de la vida. Vencer este trastorno es una tarea difícil que requiere de un trabajo profundo y constante, ya que si no se trata puede llegar a ocasionar problemas no sólo en el ámbito laboral sino también en el personal.

Recuerda que nunca está de más consultar a un especialista para apoyarte durante este proceso.

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